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2006

 

 

 

AGENDA

 

 

 

1 de julio

 

COPE BENASQUE

 

 

 

 

Entrevista a Antonio Viudas Camarasa

en

www.extremaduracultural.com

 

 

 

ENTREVISTA A ANTONIO VIUDAS CAMARASA

Investigador incansable, filólogo, profesor de la UEX, académico de la Real Academia Extremeña de las Lenguas y de las Artes, presidente de APLEX, Asociación Cultural para el Estudio y Divulgación del Patrimonio Lingüístico Extremeño y director de la Academia de la Lengua Aragonesa, este aragonés llegó, no sé si por casualidad, a nuestra región hace casi treinta años, se casó con la escritora extremeña Rosa María Lencero y empezó a engordar el patrimonio cultural extremeño con su definitiva presencia.

Ha sido fundador de la Asociación de Historia de la Lengua Española, Secretario de Organización del Primer Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española (Cáceres, 1987), Secretario del Colegio de Doctores y Licenciados de Cáceres y Director y fundador del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura. Ha dado conferencias por diversos países de Europa e Hispanoamérica. Ha creado y dirigido varias revistas entre ellas “Aguas Vivas”, el “Anuario de Estudios Filológicos” de la Universidad de Extremadura y el “Boletín de la Real Academia de Extremadura”. Ha publicado más de un centenar de obras sobre dialectología, así como las más importantes antologías de poetas extremeños. Es uno de los lingüistas más respetados de España y, quizá, el mejor conocedor de las hablas de Extremadura.

¿Por qué un aragonés se deja envolver por los encantos y desencantos de la lingüística extremeña?

Por motivos existenciales y circunstanciales. Nací en una zona de frontera lingüística y cultural teniendo por habla materna un dialecto desprestigiado: el ribagorzano de mi pueblo, el santistebut, que se habla todavía en San Esteban de Litera (Huesca). En Zaragoza y Huesca se reían de nuestra manera de hablar y en Lérida y Barcelona también. A todos les hacíamos mucha gracia cuando nos oían pronunciar nuestro dialecto materno.
En más de cincuenta años hemos pasado del desprecio a la valoración de las minorías lingüísticas. Ha sido un proceso mundial. En los años setenta quienes nos dedicábamos al estudio de la dialectología éramos una minoría. Estaba de moda el teorizar sobre temas lingüísticos que rozaban con lo filosófico, pero también se puso de moda el aspecto sociolingüístico del lenguaje.
Cuando mi maestro Alonso Zamora Vicente me hizo estudiar a José María Gabriel y Galán en la Complutense atisbé que era algo distinto y muy rico para conocer la realidad dialectal de España. Como profesional en la Universidad de Extremadura, en el primer curso que impartí, me di cuenta que los estudiantes universitarios extremeños no tenían conciencia del valor de su propia riqueza lingüística y por eso me esforcé en recopilar algo que veía que estaba abocado a la desaparición activa.

¿Qué es el extremeño, una lengua, un dialecto (meridional o no), un habla popular, un habla de tránsito, un conjunto de hablas...?
El extremeño como unidad no existe, no tenemos una sola palabra que pueda englobar la realidad lingüística extremeña. En el territorio de la Comunidad Autónoma de Extremadura se da una riqueza lingüística plural, avalada por una historia y una geografía diversa.
En la Sierra de Gata tenemos el chapurreao que en estos últimos quince años han bautizado como “A fala de Xálima” que se habla en San Martín de Trebejo, Eljas y Valverde del Fresno.
En la cuenca del Tajo, más o menos geográficamente hablando, se habla, dentro del ambiente familiar, el que yo llamo Altoextremeño, que no coincide con la extensión geográfica de la provincia de Cáceres, puesto que se adentra en pueblos vecinos de la provincia de Salamanca
En el Sur de la provincia de Cáceres y en la mayor parte de la provincia de Badajoz se oye el acento del Bajoextremeño, con numerosas diferencias de entonación. En esta zona se encuentra el islote lingüístico de la Fuente del Maestre, que no tiene influjo andaluz en su seseo, sino que es un arcaísmo medieval y renacentista.
Desde Ferreira de Alcántara hasta Barrancos divisamos una amplia zona donde se conserva el Fuero de Baylío que regula los matrimonios con la máxima jurídica de “Lo mío tuyo y lo tuyo mío”. Tal vez en esa zona fronteriza en época medieval se habló portugués, puesto que tenemos los islotes de Cedillo,Ferreira de Alcántara, la Campiña de Valencia de Alcántara, La Codosera y las tierras de Olivenza. Tenemos documentación de que en el atrio de la catedral de Badajoz se representaba teatro medieval
y renacentista en portugués, como prueba de que el público de Badajoz lo entendía. No sabemos si también se hablaba... Durante el siglo XIII Alfonso X el Sabio escribió en portugués medieval varias cantigas cuyo escenario era el Monasterio de Tentudía, en Calera de León, y Terena, en el Concejo de Elvas.

 

¿El problema del extremeño es la falta de unidad lingüística?
El mayor problema es la globalización que hace que todos hablemos un español neutro cada vez más pobre y la conciencia que los propios extremeños muestran por conservar lo propio.


¿Carece Extremadura de conciencia regional o regionalista?
A lo largo de la historia Extremadura es una región muy reconocible, siempre ha tenido personas que se han sentido muy orgullosas de su procedencia natal. Imagínese a Godoy. Le llamaban “El choricero” sus adversarios, porque era esa la palabra que demostraba en su siglo la riqueza de su tierra. El poder que adquirió en la Corte le fue criticado con el apodo referido a Extremadura.
Si Extremadura no hubiera tenido sentido regional desde la constitución de las nacionalidades europeas en la Edad Media y sobre todo durante el Renacimiento esa conciencia que se tiene hoy en día de ser de Extremadura no existiría en nuestros días.

¿Y como decía Juan Barjola, carece también del resorte de la inquietud?
En Extremadura hay personas inquietas y personas acomadaticias como en todas partes, lo único que en estos años de democracia ha preferido ser esclava de la política nacional y se ha contentado con las migajas que los gobiernos de turno le han dado: las ayudas europeas con las que se han mejorado las infraestructuras rurales al mismo tiempo que los pueblos disminuían su censo; se observa un retraso en medios de comunicación rápidos como son las autovías y la mejora de la red de ferrocarriles.
Lo mejor de esta época ha sido la campaña de vender Extremadura que se ha llevado a cabo. De ser unos desconocidos hemos pasado, en algunos ámbitos, a hacernos un poquito pesados, pero noticias revolucionarias desde el punto de vista humanístico o científico no hemos producido:Del realismo de Jarrapellejos hemos pasado a preocuparnos de lo mal que lo hacen algunas comunidades autónomas, en vez de defender lo nuestro con uñas y dientes. Es de pena el sistema ferroviario que ha soportado Extremadura durante estos últimos años.
Se dice de usted que es el que resucitó a Manuel Pacheco, el que consiguió la definitiva exhibición pública del Vietnam 70 de Luís Álvarez Lencero, el que está resucitando el extremeño... ¿por qué parece que la investigación sobre el patrimonio lingüístico y artístico extremeño viene dada sólo de un modo individual y no desde la administración?
Eso es como tiene que ser en un estado de derecho. La Administración tiene que ayudar a la iniciativa privada y ser subsidiaria.
Quien ostenta el poder está al servicio de los ciudadanos y si esos ciudadanos tienen iniciativas realizables el poder debe ayudarles a llevarlas a cabo. La lástima es que hay pocas personas y asociaciones que tengan las cosas claras. Es una pena que el poder fomente a veces asociaciones sólo para cumplir la cuota europea. Le pondré un ejemplo. La idea de la Casa de Europa en Cáceres fue genial, pero como era correa de transmisión de determinados políticos, pues se fue enseguida al traste. En Extremadura hay muchas facetas que se mejorarían con la participación de asociaciones libres, civiles, plurales y sin depender de un determinado grupo político.


¿Es consciente de que ha hecho usted más por Extremadura que muchos gobernantes eternos? ¿qué siente?
Por Extremadura he hecho lo que puede hacer una persona que se levanta todas las mañanas con la ilusión de llegar al atardecer de haber hecho algo beneficioso cada día.


Tres preguntas en una, ¿qué escritor extremeño sigue sorprendiéndole, quién será la sorpresa y quién es su preferido?
Manuel Pacheco. Lo dejo reposar y cuando lo vuelvo a leer siempre hallo nuevos matices.
La sorpresa estará en la generación que tiene ahora los dieciocho años recién cumplidos. Vienen pegando fuerte.
Mi escritor preferido, Benito Arias Montano.


¿En qué está trabajando ahora?
Estoy ordenando mis recuerdos para escribir una síntesis de la historia filológica que me ha tocado vivir y con la que he disfrutado siempre.


Por último, ¿qué se preguntaría a sí mismo (y qué se respondería)?
¿Por qué nací a mitad del siglo XX?
-- Para vivir muchísimos cambios a lo largo de mi vida y en el mundo en el que he tenido la suerte de pervivir y disfrutar.